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Netflix ha sido la cuna de la internacionalización de varias series de diversos países: la española La Casa de Papel, la japonesa Alice in Borderland o la alemana Dark, entre muchas otras. Ahora no solo disfrutamos de éxitos nacionales o estadounidenses, sino que también nos lanzamos a ver producciones audiovisuales que hace años considerábamos muy lejanas. Es este el caso de Squid’s Game, la serie surcoreana que se mantuvo durante más de dos semanas en el número uno de las más vistas en la historia de la plataforma.

Squid’s Game superó en el primer puesto a Ginny and Georgia y finalmente fue destronada por la tercera temporada de You. No es extraño, sin embargo, que dos series estadounidenses entren en lo más alto de Netflix, pero sí resulta peculiar que una producción surcoreana triunfe en tantos países, hasta el punto de convertirse en un icono del imaginario colectivo –la indumentaria de los guardias o jugadores son ya tan reconocidas como los trajes de La casa de papel-.  Sin duda, Squid’s Game marca un antes y un después en la plataforma, la pregunta es ¿cómo lo ha logrado? Contar con el respaldo de Netflix es, claramente, una ventaja clave. Asimismo, la plataforma ya había producido unos cuantos kdramas anteriormente, pero ninguno ha logrado la fama de El juego del calamar. Y es que la serie tiene elementos esenciales para propiciarles el éxito:

  • Los juegos tradicionales de Corea del Sur que aparecen -tan importantes para la trama- podrían ser un arma de doble filo: curiosos, pero ininteligibles para extranjeros que no han crecido con ellos. Sin embargo, resulta todo lo contrario: son llamativos porque el espectador puede aprender sobre otra cultura, pero también son fácilmente empatizables. Son simples y entretenidos, y todos podemos relacionarlos con juegos parecidos de nuestra infancia. 
  • La ambientación de la serie es única y característica. Crear un universo propio es difícil, pero si se consigue y se hace bien se convierte en un punto fuerte. 
  • El género. Acción, misterio y suspense son categorías que gustan a todo el mundo. Enganchan y captan la atención del espectador de inmediato. No es tan fácil enganchar a un público amplio con un romance como lo es con un misterio. 
  • Las injusticias sociales que plantea la serie son universales. Como pasó con Parásitos (2019), otro gran éxito internacional surcoreano, la problemática que se plantea es identificable por todos los espectadores: la diferencia de clases, los estragos del capitalismo, la moral humana, la avaricia, etcétera.

Todos estos elementos y otros tantos logran enganchar a miles de espectadores, y las redes e internet ayudan a viralizar en poco tiempo esta gran serie que ha abierto camino a que otras obras extranjeras sean consumidas en muchas partes del mundo.